pajaro

 

Cuando me diste la espalda, cuando tu voz me lanzó lejos de tu vida, agaché la cabeza y mi tamaño se redujo, a mi lado cayeron los destellos de tus ojos muy lentamente y una atracción gravitacional los proyectaba sobre mis manos.
Se aferraron a mis dedos, se metieron dentro de las líneas de la vida, el amor y la muerte.
Ahora viven conmigo, alumbran mis días, hacen cálidas mis noches, y, en algunas ocasiones, cuando me pierdo, ellos me indican el camino.
Así vivo mis días, así sobre vuelo el aire, bebo la lluvia… la gente me conoce como luciérnaga.
Ya sé que es una leyenda urbana pero, ¿a alguien le importa?

Por: Gladys Fuentes

Cuentos

Ellos

ellos

 

Ella escribía poemas o copiaba los que más le gustaban de sus autores preferidos, los inmortalizaba en papeles amarillos de diez por cinco centímetros. Luego salía a la calle y los iba dejando en los quicios de las ventanas, en los portales, los buzones de correo o por debajo de puertas cerradas.
También se aprendía canciones de memoria y se paraba en una esquina de su ciudad para cantarlas, a veces se iba a un parque, se sentaba en un banco y desentonaba canciones de amor a las palomas o los cuervos.

 

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Abrapalabra

Warum?/ Por qué?

warum

 

Nos hemos acostumbrado a hablar sin pensar mucho en el efecto que van a producir nuestras palabras en el receptor. ¿Por qué permitimos que la necesidad de contar se apodere de nuestro cerebro, creyendo que es más importante el qué vamos a contar, que el como lo vamos a contar?.
Así, caemos en una especie de limbo donde yacen modismos, letras y frases hechas, que tomamos un tanto a la ligera; combinamos expresiones para enfatizar un hecho y terminamos más enredados que una cabuya en el bolsillo, veamos algunos ejemplos:

 

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ARTÍCULOS

¿Qué refleja el espejo?

espejo

La pregunta tiene su trampa velada. Así de golpe, nuestro imprudente cerebro dice, mira que bobada, a quién vamos a ver sino a nosotros mismos; pero si lo pensamos mejor, nos sorprendería reconocer lo que nuestros ojos ven reflejado en el espejo.
Independientemente de que nos estemos aplicando rímel sobre las pestañas, o peinando, o vistiendo, anudándonos la corbata o afeitándonos, lo que aparece en ese recuadro plateado no es la imagen de un hombre o una mujer, sino un, que guapa o guapo estoy, pero si parezco un, o una modelo, o tal vez ¡Dios que arrugas!,

 

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