treslunas

 

 

Fue un amanecer raro, la luna no quería dejar su lugar al sol, sucedía una vez cada mil años, cuando se le permitía avanzar un poco más, y lo hizo.
Todo comenzó en un encuentro casual, fue un instante que duró una eternidad, él le contó de su amor por ella y ella le habló del dolor de la ausencia, así que decidió ayudarlos, él al norte, ella al sur, pero por un instante pudieron tocarse, aunque fuesen solo imágenes reflejadas sobre la superficie de sus cráteres.
Con eso bastaba para que vivieran un poco más, era la única ayuda que podía brindarles, ella, que al fin y al cabo no es más que un satélite.

 

Por: Gladys Fuentes

Cuentos

En el museo

 flores

 

Un dedo acusador golpeó bruscamente su hombro. Una voz desagradable a su espalda le urgió: es hora de cerrar.
Giró la cabeza con rabia, en un primer impulso habría sido capaz de lanzarle un puñetazo a la cara, a esa horrible cara llena de cicatrices y verrugas, habría cogido su cabeza de ogro y la hubiera estrellado contra las vitrinas o la hubiera pateado directo al techo.
Su cerebro se llenó de sangre, tanto que tuvo que hacer un gran esfuerzo para no vomitarle encima de ese traje brillante y mantecoso.
Pero se contuvo - gracias a su férrea educación -  apretó los dientes y exhibió su mejor sonrisa a la que supo dar un cariz de autenticidad.

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Abrapalabra

Deber / deber de

debe

 

Significado:


1. Estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva. Deber a la patria.
2. Tener obligación de corresponder a alguien.
3. Cumplir obligaciones nacidas de respeto, gratitud u otros motivos.
4. Tener o contraer una deuda material. Alicia debe cincuenta euros a María.
5. Tener por causa, ser consecuencia de. La escasez de los pastos se debe a la sequía.
6. Como auxiliar en las perífrasis, en las que añade una nota de inseguridad o probabilidad al verbo principal. Debe de hacer mucho calor allí. Deben estar discutiendo.

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ARTÍCULOS

Sobreviviente

libros

 

 

En tierras abandonadas a la indiferencia de sus gentes, a la ambición de unos pocos, a la decidía de muchos; la cultura sobrevive a sus pobres circunstancias; ella como el brote de una planta atraviesa muros de concreto, aluviones de residuos tóxicos, rocas de corrupción. Ella calladamente va echando raíces, va sorteando peligros renaciendo de múltiples batallas o batiéndose en inteligente retirada para surgir unos metros más adelante, o más atrás, o a la izquierda, o a la derecha, por donde haya un resquicio vital, ella se infiltra para respirar.

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