pildoras                                                                      

Le abrió la cabeza

observó el contenido

nunca encontró lo que la asustaba cada noche.

 

 

Ya pasaron las pesadillas

los monstruos se han ido

o han desaparecido.

En realidad no ha pasado nada.

 

 

Tenía un poema entre mis dedos,

a veces bailaba en la punta de mi lengua,

otras taladraba mi cerebro.

Ahora ha desaparecido y nadie

da razón de él.

 

A veces vuelven

a veces  tus ojos brillan en la oscuridad

a veces dueles en el estómago

a veces extraño que no me hables.

 

Por: Gladys Fuentes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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culpa

 

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“Nosotros, los que tenemos la responsabilidad de escribir (tanto en literatura como en periodismo), tenemos el deber de enaltecer nuestra lengua, de cuidarla, de hacerla revivir.”

Jornal de Letras, Artes e Ideias, Lisboa, n.º 50, 18 de enero de 1983

José Saramago en sus palabras

 

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bosque

Quien tuvo el privilegio de crecer, por ejemplo, al lado de una abuela loca metida todo el día entre orquídeas, geranios y rosales...

 

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