Cada cierto tiempo los "diarios" inundan el mercado editorial con gran éxito y esto es precisamente lo que está sucediendo en estos momentos, agotado ya el filón de las grandes sagas, los estantes de las librerías están abarrotados de diarios personales de todos los pelajes y colores para todos los gustos. Desde los recovecos más íntimos de seres excepcionales en su campo hasta los calzoncillos de algunos deportistas. ¿Pero que diferencia hay entre lo que cuenta un diario y lo que denominamos chisme?.
Leemos con avidez, por ejemplo lo que hablaba Borges con su amigo Bioy; no nos deja indiferentes el proceso de deterioro de uno de los más grandes autores de nuestro tiempo, nos despierta la curiosidad descubrir al escritor culto, políglota, certero, mordaz:  esa suerte de dios clásico, que sin embargo va perdiendo la vista, el interés, el ingenio. Nos intriga saber como poco a poco, el semidiós envejece, depende de su madre, se enamora a los 70 años como un quinceañero, como ya no es capaz de añadir nada nuevo a su gloria y se orina encima o en el suelo.
Pero también leemos con avidez como un personaje del mundo del espectáculo  cambia de corte de cabello, se hace mil operaciones, se divorcia, se le rompe el traje en medio de una gala universal o habla de sus dietas milagrosas. ¿Los avatares diarios de Borges, Einstein, Da Vinci, son cultura mientras que lo de el personaje es chisme?
Algunos estudiosos de la materia como el psicólogo Robin Dumbar, de la universidad de Liverpool teorizan acerca de este fenómeno, ubicándolo en un terreno neutral, como respuesta a la necesidad humana de integración social, favoreciendo así la proliferación de diarios y su consumo, causados por la inestabilidad actual de nuestra sociedad, hoy cambiamos más a menudo de país de residencia, de ambiente laboral, de amigos e incluso de familia y las celebridades llegan a constituirse en los únicos amigos comunes entre nosotros y nuestros nuevos vecinos, colegas o amantes, convirtiéndose éstos, en herramienta eficaz para usarlos como un tema de conversación inmediato que facilite la integración y la convivencia. Así pues, mantenerse pendiente de la vida de artistas, intelectuales, políticos, atletas o celebridades en general nos sirve de llave maestra para la interacción social con extraños.
El fenómeno del chisme también es empleado en la enseñanza con bastante más frecuencia de la que imaginamos; muchos profesores convierten la historia, por ejemplo en una especie de culebrón universal para despertar el interés de sus adormilados alumnos por las peripecias de Ulises en busca de su Itaca.
Tal parece que el chisme, de tan mala fama hasta ahora, resulta que parece ser una arma eficaz para difundir la cultura. En fin, si no puedes vencer a tu enemigo únete a él y útilizalo.

Por: Lady papa

Cuentos

Fiesta de barrio

fiestadebarrio

 

Normalmente nadie tiene quejas de mi, yo gasto los días de una manera tradicional y procuro imitar en todo a las personas que me rodean para evitar conflictos. Nunca sé cómo actuar cuando hago algo que disgusta a alguien, suelo quedarme  como en puntos suspensivos preguntándome, si se enfadará o no, le digo algo o no, deshago lo hecho o pido disculpas y mientas esas preguntas se van juntando en mi cerebro, una parte de mi está mirando a mi antagonista, me fijo en sus ojos, en el movimiento de sus labios al hablarme enfadado o en el brillo rabioso de sus ojos o en el movimiento nervioso de sus manos y una sonrisa se me dibuja sin querer en el rostro, lo cual hace que mi interlocutor se encolerice aún más. 

 

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Abrapalabra

No es excusa

excusas

Eso de que en mi país se dice así, o es nuestra forma de hablar, no es de ninguna manera una excusa para patear el idioma. Los hispanohablantes tendemos a hacerlo, es decir, usamos términos incorrectos como una práctica habitual y aceptada socialmente, aunque por suerte, en la mayoría de ocasiones, lo hacemos de forma inconsciente. 

Por eso mismo es muy importante llamar la atención sobre  nuestros errores cotidianos, hasta que nuestro cerebro los codifique correctamente y podamos comunicarnos apropiadamente de forma espontánea.

1.- Momentos clave o momentos claves

Lo correcto es momentos clave: "Cuando se trata de un sustantivo en función adjetiva, se dice en singular: hombres rana, ciudades dormitorio o aviones espía”.

En este sentido, clave, que es un sustantivo, se usa como adjetivo y por eso se escribe en singular.

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ARTÍCULOS

... y el amor

y el amor

 

"…donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles…"(*) 

                                                                                                           J. Cortázar.

… nos decía el autor en su inolvidable Rayuela, ¿se acuerdan? Qué emocionante es enamorarse, sentir vértigo, dolor de barriga y despertarse con el corazón en la mano mientras el cerebro inventa cómo eliminar segundos hasta el momento de ver al ser amado.

Cuánto se ha escrito, se escribe y se escribirá sobre ese sentimiento; pasado, presente y futuro del universo, cómo han cambiado las formas de expresión, las palabras, los códigos mediante los cuales mandamos mensajes al objeto de nuestra adoración, y sin embargo, los dolores de barriga,  los nervios y los sudores en la palma de la mano, siguen siendo tan antiguos como el hombre.

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