virgende la locura

 

Ya no recordaba cuando fue la última vez que las vio. Tendría quizás, seis o siete años, iba de la mano de su madre bajando las escaleras de aquella iglesia a la que la obligaba a ir todos los domingos. Que conste, sólo lo hacía por tener sus manos entre las de ella, aunque fuera bajando esos únicos doce escalones. Sí. Los había contado un millón de veces.
Ese día se encontraron con unas vecinas y el pellizco dolió dos veces; la presentida y la real. Su madre siempre la reñía por no saludar, pero

de demonios

 

Cuando se es poseído por el amor la perspectiva se pierde, los equilibrios desaparecen, la razón cierra la puerta con llave y abandona la carne. Esta da una fiesta de bienvenida a los sentidos gratis y sin limite de aforo. Todo vale.
Y ahí, en medio de la música, como hipnotizado por los olores el amor despierta, posee, reconoce y recorre senderos inexplorados colocando letreros de propiedad absoluta a músculos y fluidos. En esa certeza de pertenencia, cuando el todo se apodera de las partes parece hallarse el paraíso por el que todos estamos dispuestos a recorrer de rodillas los senderos que se aparezcan ante los ojos, armados de la seguridad de ir en la dirección correcta.

ballet5

 

Fue en un bar, en una terraza, en una cafetería cualquiera.
Las imágenes del amor son bolitas de mercurio que pretende atrapar con un dedo una y otra vez, y una y otra vez se le escapan para perderse en ese infinito desconocimiento.

 

tardepoker

 

Nunca le había pasado y por eso no sabía cómo actuar ante tal situación. tampoco poseía los secretos del juego, ni era diestro en estrategias; lo único que sabía era que le hubiese gustado tener el don de retroceder en el tiempo para no haber dado ese paso. Lamentaba haber aceptado jugar con tahures expertos. Sí, fue una temeridad, pero ya no había marcha atrás.

Ante sí tenía dos opciones - retirarse o seguir -  claro, ninguna de ellas era muy halagüeña.
Con esas elucubraciones intentaba ganar tiempo,

gnomo

Era un animal nocturno, un búho o un murciélago o un topo, nunca le importó mucho etiquetarse, sólo existía en su hábitat natural, la noche de los siglos eternos, el escenario en que todo valía y al que acudían los valientes que de vez en cuando se atreven a salir de sus cómodas poltronas de rutinas.
Bueno, llamarlos valientes quizás no sea la palabra más apropiada, no se trata de valor o cobardía, es simplemente un saber estar donde el placer posee a los seres vivos.
Ahí si que hemos tropezado con la verdad, estar vivo, es sentir la noche, oler la humedad, saborear las estrellas y hartarse de lunas, lo demás son pequeñas sorpresas que te aparecen de vez en cuando.

Cuentos

Virgen de la locura

virgende la locura

 

Ya no recordaba cuando fue la última vez que las vio. Tendría quizás, seis o siete años, iba de la mano de su madre bajando las escaleras de aquella iglesia a la que la obligaba a ir todos los domingos. Que conste, sólo lo hacía por tener sus manos entre las de ella, aunque fuera bajando esos únicos doce escalones. Sí. Los había contado un millón de veces.
Ese día se encontraron con unas vecinas y el pellizco dolió dos veces; la presentida y la real. Su madre siempre la reñía por no saludar, pero Leer más...

Abrapalabra

¿Para qué sirve la puntuación?

sinsignos

 

“la puntuación sirve para no volver loco al lector”.
Comprender el sentido de un texto que está escrito con una puntuación deficiente es difícil, cuando no imposible. Prueba de ello, la omisión o la inserción innecesaria de una simple coma  pueden afectar ese sentido.
Intente leer el siguiente texto:

"Las imágenes se mantenían unos instantes y después

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ARTÍCULOS

Diarios personales

sarten

 

Cada cierto tiempo los "diarios" inundan el mercado editorial con gran éxito y esto es precisamente lo que está sucediendo en estos momentos, agotado ya el filón de las grandes sagas, los estantes de las librerías están abarrotados de diarios personales de todos los pelajes y colores para todos los gustos. Desde los recovecos más íntimos de seres excepcionales en su campo hasta los calzoncillos de algunos deportistas. ¿Pero que diferencia hay entre lo que cuenta un diario y lo que denominamos chisme?

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