oscuridad

 

Cerró los ojos, ese gesto era recurrente en él. Si se sumaran todos los segundos que lo hacía, éstos constituirían una oscuridad absoluta donde se desvanecerían todos sus delitos.

Alguien de buen corazón afirmaría que él cerraba los ojos ante la monstruosidad cometida, o quizás lo obligara su conciencia recriminatoria o su educación. Vaya uno a saber. Existen demasiados términos para justificar los actos malos de la gente buena.

ballet7

 

¿Quién les abrió la puerta? ¿Quién los invitó? Ella estaba en su casa, rodeada de las cosas que tenían su huella, empapada de sus olores más queridos, invadida de aromas cotidianos y placenteros, días saliendo por las ventanas limpios, alegres y juguetones.
Y mira por donde, hoy que se había levantado en medio de la misma tibia atmósfera de su vida, hoy que el mundo no tenía aristas, ni picos que rasgaran la piel, ni cuchillos a los que esquivar va y le pasa eso.
Puso la mesa, como siempre, mantel, platos, cubiertos, vasos, ensaladera, flores y comida humeante llenaban el lienzo de su bodegón mesa familiar vista en escorzo, en el que podemos agregar una luz diluida al modo renacentista proveniente de un balcón con las cortinas entreabiertas a una tarde que se deshace más allá de nuestra visión.

de demonios

 

Cuando se es poseído por el amor la perspectiva se pierde, los equilibrios desaparecen, la razón cierra la puerta con llave y abandona la carne. Esta da una fiesta de bienvenida a los sentidos gratis y sin limite de aforo. Todo vale.
Y ahí, en medio de la música, como hipnotizado por los olores el amor despierta, posee, reconoce y recorre senderos inexplorados colocando letreros de propiedad absoluta a músculos y fluidos. En esa certeza de pertenencia, cuando el todo se apodera de las partes parece hallarse el paraíso por el que todos estamos dispuestos a recorrer de rodillas los senderos que se aparezcan ante los ojos, armados de la seguridad de ir en la dirección correcta.

virgende la locura

 

Ya no recordaba cuando fue la última vez que las vio. Tendría quizás, seis o siete años, iba de la mano de su madre bajando las escaleras de aquella iglesia a la que la obligaba a ir todos los domingos. Que conste, sólo lo hacía por tener sus manos entre las de ella, aunque fuera bajando esos únicos doce escalones. Sí. Los había contado un millón de veces.
Ese día se encontraron con unas vecinas y el pellizco dolió dos veces; la presentida y la real. Su madre siempre la reñía por no saludar, pero

tardepoker

 

Nunca le había pasado y por eso no sabía cómo actuar ante tal situación. tampoco poseía los secretos del juego, ni era diestro en estrategias; lo único que sabía era que le hubiese gustado tener el don de retroceder en el tiempo para no haber dado ese paso. Lamentaba haber aceptado jugar con tahures expertos. Sí, fue una temeridad, pero ya no había marcha atrás.

Ante sí tenía dos opciones - retirarse o seguir -  claro, ninguna de ellas era muy halagüeña.
Con esas elucubraciones intentaba ganar tiempo,

Cuentos

Oscuridad

oscuridad

 

Cerró los ojos, ese gesto era recurrente en él. Si se sumaran todos los segundos que lo hacía, éstos constituirían una oscuridad absoluta donde se desvanecerían todos sus delitos.

Alguien de buen corazón afirmaría que él cerraba los ojos ante la monstruosidad cometida, o quizás lo obligara su conciencia recriminatoria o su educación. Vaya uno a saber. Existen demasiados términos para justificar los actos malos de la gente buena. Leer más...

Abrapalabra

De dígrafos y otras especies...

digrafos

Como dígrafo se denomina la secuencia de dos letras que representa un solo sonido. Los dígrafos no son considerados letras, pues una letra es un grafema, es decir, un signo gráfico simple. En cambio, el dígrafo es una secuencia de grafemas o letras.

En la lengua española existen únicamente cinco dígrafos, además de las veintisiete letras del abecedario:

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ARTÍCULOS

Cría fama...

salvamtenedor

 

 Ay, si hiciésemos caso de las palabras que hemos mamado por generaciones enteras, cuántos problemas, cuantas injusticias y cuanta desigualdad hubiésemos evitado. Pero nada, cada generación es más sorda que la anterior, defecto que con la edad va disminuyendo, porque al perder el sentido del oído físico, ese que está dentro de nuestra oreja, desarrollamos el sentido común, 

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